Raiders remontan 20 puntos y vencen 22-20 a Texans en dramático cierre de pretemporada

Las Vegas Raiders protagonizaron una de esas remontadas que, aunque ocurran en pretemporada, sirven para medir carácter, profundidad y capacidad de respuesta. Después de verse abajo 20-0 ante Houston Texans, los Raiders reaccionaron en la segunda mitad y terminaron llevándose una victoria de 22-20, definida prácticamente en los últimos segundos.
Houston construyó rápidamente una ventaja que parecía suficiente. Woody Marks abrió el marcador con una carrera de 20 yardas, pero el momento que cambió el partido durante la primera mitad llegó poco después y tuvo como protagonista al novato Fernando Mendoza.
Mendoza lanzó la primera intercepción de su carrera en la NFL, y difícilmente podrá olvidarla: W. Woodaz la regresó 80 yardas hasta la zona de anotación para un pick-six, colocando a Houston arriba 14-0. Fue el primer gran golpe adverso para Mendoza desde su llegada a la liga y una de esas jugadas que forman parte inevitable del proceso de adaptación de cualquier quarterback novato.
El joven pasador terminó su participación completando 8 de 15 pases para 86 yardas, sin touchdown y con una intercepción, para un rating de 42.6. No fue la actuación que hubiera querido, pero tampoco una que pueda evaluarse exclusivamente por aquella entrega de balón. Mendoza tuvo sus primeros minutos importantes dentro de una ofensiva de NFL y, sobre todo, vivió por primera vez lo caro que puede resultar un error cuando enfrente hay defensivos capaces de convertirlo inmediatamente en puntos.
Houston aprovechó el momento. Ka’imi Fairbairn agregó un gol de campo de 51 yardas y posteriormente convirtió otro desde 57 para mandar a los Texans al descanso con ventaja de 20-3.
Hasta ahí, el partido parecía prácticamente resuelto.
Pero Las Vegas cambió completamente la historia después del descanso.
Los Raiders comenzaron a encontrar espacios por tierra y redujeron la diferencia con una ofensiva mucho más equilibrada. Dylan Laube anotó en una carrera de cuatro yardas durante el tercer cuarto para colocar el 20-10 y, en el último periodo, Dare Ogunbowale rompió una carrera de 19 yardas para touchdown que acercó a Las Vegas 20-16.
La ofensiva de los Raiders terminó acumulando 400 yardas totales contra solamente 219 de Houston, una diferencia enorme para un equipo que había comenzado el encuentro perdiendo por 20. Las Vegas también dominó por tierra con 159 yardas contra 78, consiguió 22 primeros downs por 13 de los Texans y promedió 5.9 yardas por jugada.
Y todavía faltaba el cierre.
Con menos de dos minutos por jugar, Aidan O'Connell comandó una serie de 96 yardas en apenas ocho jugadas y 1:23, culminándola personalmente con una carrera de una yarda para touchdown cuando quedaban solamente 14 segundos.
El intento de punto extra volvió a fallar.
Pero ya no importaba.
Raiders 22, Texans 20.
Houston recibió una última oportunidad y terminó devolviendo el favor de la primera mitad: Brett Rypien fue interceptado por D'Angelo Lafayette con nueve segundos por jugar, asegurando definitivamente la remontada de Las Vegas.
O'Connell terminó completando 15 de 24 pases para 166 yardas, sin touchdowns ni intercepciones y con rating de 83.0. En el juego terrestre, Michael Washington encabezó a los Raiders con 56 yardas en nueve acarreos; Laube produjo 37 y un touchdown, mientras Ogunbowale agregó 35 y otra anotación.
Más allá del marcador, Las Vegas puede quedarse con dos historias completamente diferentes en la posición más importante del campo. Mendoza recibió su primera lección importante como quarterback de NFL con una intercepción que terminó en pick-six; O'Connell terminó el partido encabezando una serie de 96 yardas para ganarlo.
Eso también es la pretemporada.
No solamente decidir quién juega y quién consigue un lugar en el roster. Es descubrir cómo responde un quarterback después de cometer un error, cómo procesa una mala lectura y qué hace la siguiente vez que una defensa intenta engañarlo.
Para Fernando Mendoza, la primera intercepción de su carrera ya quedó registrada y costó siete puntos.
Ahora viene la parte verdaderamente importante: ver cómo responde a la segunda oportunidad.
